Algunas especies de medusas y otros organismos gelatinosos pueden producir lesiones locales y efectos sistémicos. La atención primaria de salud en estos casos, busca disminuir los efectos de las toxinas, prevenir envenenamiento posterior debido a trozos residuales de medusas y estar atento a detectar reacciones sistémicas ocasionales.
Dependiendo de la especie de medusa, existe evidencia y consenso en algunas prácticas, en otras la evidencia es relativamente escasa y se necesita una mayor investigación al respecto.
El consenso general para cualquier tipo de medusa (incluso cuando no se ha podido reconocer la especie) es que la primera medida sea prevenir la descarga de las células urticantes que aún queden en la piel y no hayan descargado el veneno. Para eso se recomienda: